martes, 29 de octubre de 2024

Ya no hay lágrimas

 Lo volviste a hacer. Y volvió a doler.

Pero, ¿Por qué ya no lloro? ¿O será que me desmembraste tanto que ya no queda qué más arrancar?

Pero, ¿Qué más te vas a llevar de mí? Solo quisiera que este dolor se fuera de mí, que no te hubiera besado aquella noche de febrero, que hubiera seguido mi vida mal vivida como la tenía, quizás me hubiera ahorrado varias lágrimas y cicatrices.

No deja de sangrar, pero ya no duele. ¿Estaré en shock? ¿O es que me acostumbré? Que triste Julieta, muñeca de cristal, ya no quedan pedazos que pegar. El bálsamo que un día pensé que me reconstruía, es el mismo que me envenena el alma, la hace sufrir, arde, duele, quema.

Ya solo quedan palabras vacías de la muñeca de porcelana, con un hueco en su pecho que no deja pasar ni aire. Trata de juntar los pedacitos y ya no quedan. El amor es solo un constructo social del que parece que no puedo ser parte, no encajo, estoy defectuosa.

Cómo quisiera un cigarrillo, hablar con alguien, sentir que mi alma vuelve a mi cuerpo, nunca haber leído esos mensajes, nunca haber tenido esos sueños, no haber vuelto a confiar... Así es la vida, pero parece que el error no aprende ni a batazos.

¿Quién soy en verdad? Quisiera decirle que lo odio, que lo detesto, que no lo amo, que lo quiero lejos de mi vida.

Quisiera.

Quisiera.

Quisiera.

Quisiera que el mundo se apagara 5 minutos para llorar y gritar a todo pulmón sin miedo a que me pregunten qué pasó, sin que me den consejos inútiles que seguro seguiré y me seguirá yendo mal. 

Quisiera que todo fuera un sueño, tener mi realidad perfecta en la que me gradúo, disfruto un viaje a la playa y capaz alguna propuesta que esperé escuchar hace mucho tiempo.

¿Será que este no es mi lugar? ¿Que me estoy aferrando a algo imposible y no me quiero dar cuenta? ¿Será este mi destino? Perdonar y seguir. Perdonar y volver a caer. Perdonar tanto que me termine perdiendo a mí misma.

Siempre tuve miedo que por mis actitudes alejara a las personas que quiero, pero parece que mis actitudes no son acordes a estos tiempos, que debo ser mala, herir a la gente, romperla como me han roto a mí. 

Cómo quisiera ser la adolescente que fui, que vomitaba palabras de amor por doquier, que deseaba enamorarse una y mil veces de la misma persona y agradecer todos los días por tomar la mejor decisión de su vida. Vivir un cuento de hadas eterno, pero Cariño, la vida no siempre es como queremos. Está bien que haya que caer, pero, ¿Cuánto? ¿Qué tan alto? ¿Que tan profundo? ¿Qué tan seguido? ¿Qué tan maldito?

Sinceramente, busqué escribir estás palabras en un sitio donde es casi imposible encontrar, porque mis demonios desean salir al mundo a ser exorcizados. El problema está en conseguir a ese exorcista, espero no tarde tanto.