jueves, 27 de diciembre de 2012

Ángel Guardián


Ryan POV
Era una hermosa tarde y no hubo otra idea en mi cabeza sino llevarla a la playa, quedaba sólo a 1 hora de su casa.

-Claudia, voy para tu casa. Lleva en un bolso: traje de baño, una toalla y una muda de ropa; vamos a la playa.
-Okay, dame 15 minutos.

Y como acordamos en 15 minutos llegué a su casa y estaba saliendo de esta. Subió al auto y nos fuimos a la playa.


Claudia POV
Él era un caso, amaba sus planes repentinos. Hoy: La playa.
Apenas me llamó subí directo a empacar lo que me iba a requerir para esta salida. Avisé a mi madre y cuando salí de casa ya estaba su auto clásico descapotable en frente.

-¿Y este plan repentino?
-Me dije: “¿Por qué no llevar a mi hermosa novia a la playa habiendo tan buen clima?” E instantáneamente te llamé. ¿A que no has tenido tan buen novio?
-Jajajaja, sí, mi novio es único.
-¿Y es que soy tan buen novio que ni un beso me merezco?
-Ay, cómo lo puedes decir tan melodramáticamente.
-Me hieres en lo más profundo, Ness(*).
-Lo siento, hermoso –lo besé-. He ahí tu beso.
-Gracias, bella dama –dijo esto con una reverencia-. Ahora, ¡A LA PLAYA!


El camino a la playa es una hora pero, con la velocidad en la que él conduce y nuestras pláticas, parecieron sólo 5 minutos de camino.

-¡Listo! ¡Llegamos!

Y en efecto, habíamos llegado.
Buscamos un buen lugar para poner las cosas y meternos en el agua.

-Ness, te puedes cambiar en aquella caseta –señaló una pequeña cabaña-. Ya yo tengo mi short debajo del jean.

Salí de caseta y mi novio ya se estaba bañando, yo en cambio preferí disfrutar del sol antes de entrar a la playa.

-Claudia, si eres aburrida. Te traigo a la playa y lo que quieres es tomar sol, ¿Cuándo entenderás que aunque tomes sol todo el día seguirás siendo la reencarnación de Blancanieves?
-Ryan, no me provoques –iba a decir algo y lo callé de inmediato-. Sí, SÍ es una amenaza. Voy en un rato, tú mientras explora el terreno.

Y dicho esto volvió a su antigua actividad.
Yo estaba clara que no iba a broncearme ni un poquito, pero tenía mis razones: la primera, disfrutaba del sol enormemente, y segunda, disfrutaba ver el cuerpo de mi novio a lo lejos; sí, soy una morbosa.
Pasada media hora me dispuse a acompañarlo, ya necesitaba un buen abrazo.

Ryan POV
A lo lejos vi que ya Claudia me iba a acompañar en mi tarea y de inmediato la recibí.

-Adivino, querías ya tus dosis de abrazos, besos y mi compañía.
-Of course, mi atolondrado novio.
-¿Y lo de ‘atolondrado’ por qué?
-Es de cariño, tontito. You know that I love you.
-Yeah, babe, I know.
-¡Sí que te ves muy sexy hablando en inglés!
-Jajajaja, no tienes que recordármelo cada vez que lo hago.
-Me es necesario –me dijo-, al igual que este beso que estoy próxima a darte.

Y me besó, de la manera dulce que siempre lo hace. Acompañado de un sabor a chocolate que es adictivo, ese amargo que encanta.

-Y yo amo la manera en que me besas, con ese sabor a chocolate amargo que me encanta y vuelve loco.
-Para complacerte estoy –me volvió a besar-, nunca me cansaría de besarte.


Besé su frente y nos pusimos a nadar. Estuvimos acompañados de risas, suspiros, maldiciones e insultos durante hora y media, luego de esto nos dispusimos a salir del agua para secarnos y ver la puesta de sol.


-¿A que no es lo más hermoso que hayas visto? -dijo mi Ness entre mis brazos y viendo el horizonte.
-No –dije sin pensar y viéndola-, lo más hermoso que he visto lo tengo al frente.

Volteó a verme y se unieron nuestras miradas. Le acaricié una mejilla y deposité un dulce beso en sus rosados labios. Unimos nuestras frentes y sentíamos los últimos rayos de sol jugando con nuestras caras.

-Debo decir lo mismo, adorado caballero –dijo mi diosa-. Eres lo más hermoso que ha surcado mi cielo, gracias por estar aquí.
-Al contrario, el que debe de agradecer soy yo. Si no hubieras dicho sí desde que te pregunté si querías estar conmigo, no hubiéramos pasado una de las mejores tardes de nuestras vidas. Te amo.
-Y yo a ti –y cerramos nuestro pacto besando su frente.

Claudia POV
El trayecto de la playa a mi casa fue exactamente de una hora, nos la pasamos escuchando música y abrazados. Al llegar a mi casa, Ryan fue directo a saludar a mi mamá y luego nos fuimos al patio trasero a ver las estrellas… sí, somos muy cursis.

-Quisiera hacer esto todas las noches –dije inconscientemente-, estar junto a ti, ver las estrellas y hacer y decir todas las cursilerías de las novelas románticas.
-Concedido, mi dulce dama –tomó mi mano, me levantó y la besó-. ¿Me concedes esta pieza?

No me di cuenta de cuándo estaba el equipo de música reproduciendo la canción de Mi princesa de David Bisbal.

-Claro, mi caballero andante.

Nos balanceábamos de un lado a otro, yo con mis manos alrededor de su cuello y mi cabeza recostada en su hombro, y él con sus manos en mi cintura.

De repente el momento se torno demasiado íntimo, y sentía que volaba y no nos importaba nuestro alrededor.

-Eres lo que tanto esperaba, lo que en sueños buscaba y que en ti descubrí –estaba cantando-. Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser. Ya no tengo corazón, ni ojos para nadie sólo para ti.

Lo abracé más fuerte y seguí escuchándolo. No me había percatado que se había puesto otra canción.

-Eres el amor de mi vida, el destino lo sabía y hoy te puso ante mí. Y cada vez que miro al pasado es que entiendo que a tu lado siempre pertenecí. Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser. Ya no tengo corazón, ni ojos para nadie sólo para ti.

Me perdí entre unas cuantas lágrimas y a lo último logré escuchar:
-Eres todo lo que pedía, lo que no conocía y que en ti descubrí.

Sintió que su camisa estaba bañada con algunas de mis lágrimas y de inmediato beso mi cabeza, me levantó la cara y plantó otro beso en mi frente, seguido de unir nuestras frentes.

-Nunca te dejaré ir, y aunque me alejes o me aleje, nunca estarás sola. Seré un Ángel Guardián para ti.
-Eso nunca lo dudaré –me besó en los labios y seguimos bailando.

-Ryan, ya es hora de que te vayas –dijo mi madre sacándonos de nuestra burbuja personal-. Ya van a ser las 10.

Y era correcto, nos separamos y comprobó la hora en su reloj.

-Sí, ya es tarde. Adiós, Ness. Adiós, señora Teresa
-Que tengas buena noche Ryan –dijo mi madre.
-Gracias, igualmente para las dos. Claudia, te llamo cuando llegue.
-Okay –lo besé rápidamente y lo despedí con mi mano.

Sabía que esta noche traía mala espina.

Entramos a la casa y nos quedamos hablando sobre nuestro día. De ahí pasó una hora y sonó mi teléfono, era Ryan.
-Hola, amor, ¿ya llegaste?
-¿Hablo con Claudia? -era la voz de otra persona y empecé a preocuparme.
-Sí, soy yo. ¿Ocurre algo? ¿Qué pasó con Ryan?
-Lo siento, señorita, pero lamento informarle que el joven Ryan acaba de fallecer en un accidente de tránsito.

No había terminado de asimilar la noticia cuando mi cara se nubló en lágrimas. Mi teléfono cayó en la alfombra y mi madre lo recogió para hablar con el oficial y que éste le dijera lo que yo, su shockeada hija, no podía decirle.


Hoy ya hace un mes que te fuiste de aquí, mi amor, y te siento a mi lado como prometiste. Como mi Ángel Guardián. Guardando en mi memoria esa noche estrellada en la que juramos, como otras veces, amarnos sin impedimento.

Que cruel es la muerte que sin avisarnos nos quita lo que más amamos, dejando un vacío incurable y que nos persigue hasta el momento de perecer.

Te llevaré tatuada en mi memoria, junto con ese día memorable que pasamos los dos.
Jugando a ser la muñeca de porcelana reparada con una pega barata, que a lo lejos se ve hermosa pero de cerca se ven todas sus marcas. Esperando a ese Romeo que sólo es un objeto invisible e intocable que habita en otra dimensión.
Queriendo ser parte de ella y convertirme en el Ángel Guardián de alguien más.




domingo, 9 de diciembre de 2012

Fui

Fui una mota de algodón volando al viento cuando tu respiración voló en mi cuello. Alcancé lugares insospechados en medio de un amarillo intenso y un azul profundo. Conocí lo increíble de saberte amada y perderme en unos labios rosados; encontré la dicha de sentirme pleno de felicidad y saber que la alegría no se compara ni por casualidad a lo que describimos con emoción.

Fui esa sonrisa desviada que en tus labios se dibujó musitando un adiós mientras en nuestros corazones una lágrima corría lenta, dibujando un camino de pesar, pues la distancia volvería a ser un impedimento para entregar todo lo que nos brinda el amor y los kilómetros no nos podrán quitar.

Fui esa gota cristalina de lluvia que se posó en tu ventana aquella gris tarde de invierno cuando la nostalgia aprovechó la oportunidad para colarse en tu aposento y abrazarte con los brazos del recuerdo que no entregan mas que melancolía.

Fui fuego, llama ardiente de la pasión que bajo la negrura de un mar de estrellas ardió de deseo para entregarte más que placer, amor.

Tanto fui y dejé de ser, tanto soy sin ser, y entre tanto y tanto hoy temo decir que después de hablarte otra vez, debo aceptar que no soy nada.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Especiales

Bajo la negrura de la noche se dirige a su encuentro.
Los zapatos de tacón resuenan en la acera por la que camina, ansiosa por disfrutar de su compañía. Se aferra al bolso y al abrigo que lleva mientras un frío extraño recorre su cuerpo, suda frío al vislumbrar el restaurante, y está allí sentado al final de la sección.
Disminuye el paso y adopta una expresión seria. Ante todo frialdad.
Él la invita a tomar asiento y le ofrece una copa de vino, ella acepta sin ninguna negativa.
Algo en su mirada la intriga, la carga de miedo y no tarda en temblar de manera literal, lo atribuye al frío del lugar.

-¿Cuál es el motivo de tu regreso? -pregunta.
-Simple, te he extrañado por completo.
-Así de simple -contesta ella con cinismo junto con un sorbo de vino-. Entonces no hay nada de qué hablar, ya que no comparto lo mismo.

Intenta levantarse, pero la sujeta de un brazo.

-Por favor, quédate -le dice con la mirada fija en ella. Regresan a sus asientos.
-Habla antes de que me arrepienta.
-Siempre con la misma actitud, Ness, nunca cambias.

Para ocultar el escalofrío que causó el regreso de aquel sobrenombre, se distrae con su copa.

Él suspira y comienza con su relato.

-Te he extrañado, es verdad. Sé que he sido un patán, por alejarte de mí y regresar en los peores momentos, dando excusas tan simples.
"He sido preso de pesadillas personales desde que no estás. He estado inmerso en una oscuridad sin ningún retorno a la felicidad. Me he dado cuenta de que esa felicidad que creía tener murió el mismo día que te perdí, el día en que hice que te perdiera y construyeras muros alrededor de tus sentimientos. No eres la misma, Ness; ¿qué faceta usas ahora? ¿eres Anny, Vanessa, Ness o Claudia? ¿a cuál de ellas tengo que convencer? ¿a las 4? Pues lo hago, porque un imbécil sabe reconocer sus errores tarde o temprano, y el mío lo asumo con todo el peso de sus consecuencias.
"Sé que es idiota de mi parte pedirlo, pero, por favor, Ness, déjame ser parte de ti otra vez.

Ella se atraganta con su último trago de vino, al evitar que en su discurso algo le afectara, pero esto último la descolocó.
¿Será o no será?
¿Cómo decirle a una ventana que se arregle sola después de haberla roto?
¿Cómo decirle de nuevo a Corazón que lo ame sin miedo, si siempre se va cuando está con la guardia baja?
¿Cómo luchar con ese monstruo tatuado en su subconsciente para dictarle algo bueno a ambos?
¿Cómo odiarlo después de amarlo tanto?

Se veía destrozado, con remordimiento en cada rasgo de su cara, en su mirada y en su voz.
¿Será bueno dejarlo vivir lo mismo que vivió ella hace años, que sigue viviendo, pero que trata de ocultar?
-Vanessa, dime algo, por favor.
-Necesito irme, Andrew. Necesito pensar de manera clara y realista.

Emprende un viaje en taxi al hotel en que se hospeda.
Al entrar a la habitación, los muros se derrumban encima de ella.
Cayó de rodillas en el suelo y le importó poco el usual dolor que sentía en su rodilla izquierda.
Arropó sus piernas con sus brazos, mientras su espalda descansaba en el respaldo de la cama.
Sus pensamientos salieron a flote, como un montón de pájaros que esperaban con ansias la libertad desde el mismo día en que fueron encerrados.

Perdónalo. (*)
Olvídalo. (**)
Habla con él.
No vuelvas a caer.
Él te ama.
Él solo te usa.
Tú lo amas.
Crees amarlo.

Sale del shock y entra al baño. Prepara la tina y se sumerge en ella.
Quisiera ahogarme -dice una de sus voces internas-, así no habrían más preocupaciones.
Sabes cuál es la solución -dice la otra-. Solo refúgiate en la música.
Abre los ojos y ve una sencilla solución.
Sale de la tina y se coloca un albornoz. Busca su iPod, e inmediatamente su cuerpo es poseído por Linkin Park.
Qué fácil es volver a respirar.

Mientras se deja llevar por las voces de sus ídolos, analiza su situación.
-Andrew -se dice a sí misma-, ¿qué haré contigo?
Recuerda las estacas que se clavan en su pecho con sólo una foto, desenmascarando la mentira y ésta poco a poco tornarse verdad.
Pláticas de las cuales no sabía si creerlas de verdad o pretender hacerlo.
Lugares, frases, historias; siempre andaba con la guardia alta, en busca de algún cabo suelto.
Sus besos, sus Te amo, sus abrazos, su sexo. Nadie como él.
Piel tan blanca, en la cual sus venas danzaban y marcaban con una tinta azul ese desierto de sal.
Su barbilla, su quijada, ese corto camino que iba hasta su boca.
Besos de ensueño.
Caricias que nublaban los sentidos.
Miradas que desnudaban.
El amor derrochado en su cama, en la suya propia o en la de un cuarto de hotel.
Un ser sin nombre, SU ser.
Suyo, sólo suyo.
Un ser que se protege de una realidad macabra que lo obliga a abandonar su papel de Romeo, y se refugia en margaritas marchitas, sin darse cuenta que su clavel sigue intacto, aguardando su regreso a pesar de las estaciones por las que se somete.

La conoció en verano.
La dejó un invierno.
Y volvió en una primavera.
La dejó al poco tiempo y regreso en otro verano.
Y hoy, en una noche de otoño, cada uno mirando por su ventana, le buscan un por qué a ésta situación.
Duermen en el alfeizar de su ventana, dejando que el amanecer decida por ellos.

Rayos de sol atraviesan la ventana de cada uno. Despiertan desorientados pero retoman la conciencia al ver al imponente sol salir por el este, acompañado por una tonalidad que no habían visto antes.
Azul y salmón.
Y este raro evento, les deja claro una sola cosa.

"Eres tan especial como este amanecer. Con un significado diferente para cada quien. Con su color azul y su color salmón dan paso al horizonte, dejando a la vista el sueño de una nueva mañana, de un nuevo día. Especial. Algo que solo podemos entender los dos: que somos un regalo. Tú eres el mío, y yo soy el tuyo".

Porque siempre van a existir dudas, siempre habrán peleas, reconciliaciones; porque todas las relaciones van acompañadas de algo. Pero si algo está claro es que Andrew y Ness se aman, y así será por el resto de sus días.

No tarda en llamarlo, no le importa que apenas esté amaneciendo.
Andrew contesta al tercer tono, casi o igual de nervioso que Ness.

-¿Ness? Dime que no es imaginación mía.
-No lo es -le contesta-. Te necesito ahora, en mi habitación de hotel. Es importante. Anota la dirección.

Luego de que Andrew tomara una pluma y anotara furiosamente aquella dirección en su agenda, salió casi disparado al encuentro con la castaña, para encontrarse lo más pronto posible con SU Ness.

Vanessa arreglaba lo más que podía aquella habitación y llamó a recepción para dar aviso de su pronta visita.
Luego de notificar, se enfrascó por completo en hacer que todo se viera perfecto. Hasta ensayó lo que le diría a Andrew, SU Andrew.

Mientras, a Andrew le dan luz verde para encontrarse con su doncella, la única que lo ha cautivado de tal manera.
Espera ansioso que el ascensor llegue a su piso y se obliga a recordarle a sus pulmones la labor que ejercen en su cuerpo.
Se abre la puerta en el piso que marcó y se dirige a la habitación 502.
Allí, aguardaba el momento que esperaban ambos desde ese 12 de junio, el rumbo definitivo de su vida juntos.

Vanessa abre la puerta y hace pasar a su visita, la cual se le queda mirando con ansiedad al mismo tiempo que intenta ponerse cómodo en el sillón.

-Sabes el motivo por el que estás aquí -comienza Ness-, mi decisión está tomada.
"El destino es cruel, y pone pruebas las cuales nos tomamos el tiempo indicado para superaras, pero aún así es sabio.
"No seré Dios o un genio mágico para saber el futuro, pero te amo y siempre te amaré. Ésta, en mi opinión, ha sido la prueba de fuego, la definitiva. Eres especial. Somos especiales, y algo que es especial no hay que desperdiciarlo.
-Eso quiere decir que... -Andrew la miró con miedo y emoción al mismo tiempo, esperando ansioso esa respuesta sin rodeos.
-Que puedes proclamarme como tuya, ya que mucho antes de que te dieras cuenta, ya yo te había proclamado mío.

Andrew se levantó del sillón y alzó a Ness en los aires.
Cuando dejaron de dar vueltas por toda la habitación gritando a las seis de la mañana que eran los seres más felices y afortunados del planeta, la bajó y plantó castos besos en su cara y el final de cada uno iba acompañado de un Te amo.
Al llegar a su boca, repitió el mismo proceso, sólo que juntando sus frentes y mirándose directamente a los ojos. Le dijo:

-Mi Ness, mi Anny, mi Claudia, mi Vanessa. Mía. Te amo.

Y siendo así el comienzo de su verdadera historia, sellaron este juramento con un beso suave y sin apuros. Especial, como muy bien ellos reconocieron.