Los zapatos de tacón resuenan en la acera por la que camina, ansiosa por disfrutar de su compañía. Se aferra al bolso y al abrigo que lleva mientras un frío extraño recorre su cuerpo, suda frío al vislumbrar el restaurante, y está allí sentado al final de la sección.
Disminuye el paso y adopta una expresión seria. Ante todo frialdad.
Él la invita a tomar asiento y le ofrece una copa de vino, ella acepta sin ninguna negativa.
Algo en su mirada la intriga, la carga de miedo y no tarda en temblar de manera literal, lo atribuye al frío del lugar.
-¿Cuál es el motivo de tu regreso? -pregunta.
-Simple, te he extrañado por completo.
-Así de simple -contesta ella con cinismo junto con un sorbo de vino-. Entonces no hay nada de qué hablar, ya que no comparto lo mismo.
Intenta levantarse, pero la sujeta de un brazo.
-Por favor, quédate -le dice con la mirada fija en ella. Regresan a sus asientos.
-Habla antes de que me arrepienta.
-Siempre con la misma actitud, Ness, nunca cambias.
Para ocultar el escalofrío que causó el regreso de aquel sobrenombre, se distrae con su copa.
Él suspira y comienza con su relato.
-Te he extrañado, es verdad. Sé que he sido un patán, por alejarte de mí y regresar en los peores momentos, dando excusas tan simples.
"He sido preso de pesadillas personales desde que no estás. He estado inmerso en una oscuridad sin ningún retorno a la felicidad. Me he dado cuenta de que esa felicidad que creía tener murió el mismo día que te perdí, el día en que hice que te perdiera y construyeras muros alrededor de tus sentimientos. No eres la misma, Ness; ¿qué faceta usas ahora? ¿eres Anny, Vanessa, Ness o Claudia? ¿a cuál de ellas tengo que convencer? ¿a las 4? Pues lo hago, porque un imbécil sabe reconocer sus errores tarde o temprano, y el mío lo asumo con todo el peso de sus consecuencias.
"Sé que es idiota de mi parte pedirlo, pero, por favor, Ness, déjame ser parte de ti otra vez.
Ella se atraganta con su último trago de vino, al evitar que en su discurso algo le afectara, pero esto último la descolocó.
¿Será o no será?
¿Cómo decirle a una ventana que se arregle sola después de haberla roto?
¿Cómo decirle de nuevo a Corazón que lo ame sin miedo, si siempre se va cuando está con la guardia baja?
¿Cómo luchar con ese monstruo tatuado en su subconsciente para dictarle algo bueno a ambos?
¿Cómo odiarlo después de amarlo tanto?
Se veía destrozado, con remordimiento en cada rasgo de su cara, en su mirada y en su voz.
¿Será bueno dejarlo vivir lo mismo que vivió ella hace años, que sigue viviendo, pero que trata de ocultar?
-Vanessa, dime algo, por favor.
-Necesito irme, Andrew. Necesito pensar de manera clara y realista.
Emprende un viaje en taxi al hotel en que se hospeda.
Al entrar a la habitación, los muros se derrumban encima de ella.
Cayó de rodillas en el suelo y le importó poco el usual dolor que sentía en su rodilla izquierda.
Arropó sus piernas con sus brazos, mientras su espalda descansaba en el respaldo de la cama.
Sus pensamientos salieron a flote, como un montón de pájaros que esperaban con ansias la libertad desde el mismo día en que fueron encerrados.
Perdónalo. (*)
Olvídalo. (**)
Habla con él.
No vuelvas a caer.
Él te ama.
Él solo te usa.
Tú lo amas.
Crees amarlo.
Sale del shock y entra al baño. Prepara la tina y se sumerge en ella.
Quisiera ahogarme -dice una de sus voces internas-, así no habrían más preocupaciones.
Sabes cuál es la solución -dice la otra-. Solo refúgiate en la música.
Abre los ojos y ve una sencilla solución.
Sale de la tina y se coloca un albornoz. Busca su iPod, e inmediatamente su cuerpo es poseído por Linkin Park.
Qué fácil es volver a respirar.
Mientras se deja llevar por las voces de sus ídolos, analiza su situación.
-Andrew -se dice a sí misma-, ¿qué haré contigo?
Recuerda las estacas que se clavan en su pecho con sólo una foto, desenmascarando la mentira y ésta poco a poco tornarse verdad.
Pláticas de las cuales no sabía si creerlas de verdad o pretender hacerlo.
Lugares, frases, historias; siempre andaba con la guardia alta, en busca de algún cabo suelto.
Sus besos, sus Te amo, sus abrazos, su sexo. Nadie como él.
Piel tan blanca, en la cual sus venas danzaban y marcaban con una tinta azul ese desierto de sal.
Su barbilla, su quijada, ese corto camino que iba hasta su boca.
Besos de ensueño.
Caricias que nublaban los sentidos.
Miradas que desnudaban.
El amor derrochado en su cama, en la suya propia o en la de un cuarto de hotel.
Un ser sin nombre, SU ser.
Suyo, sólo suyo.
Un ser que se protege de una realidad macabra que lo obliga a abandonar su papel de Romeo, y se refugia en margaritas marchitas, sin darse cuenta que su clavel sigue intacto, aguardando su regreso a pesar de las estaciones por las que se somete.
La conoció en verano.
La dejó un invierno.
Y volvió en una primavera.
La dejó al poco tiempo y regreso en otro verano.
Y hoy, en una noche de otoño, cada uno mirando por su ventana, le buscan un por qué a ésta situación.
Duermen en el alfeizar de su ventana, dejando que el amanecer decida por ellos.
Rayos de sol atraviesan la ventana de cada uno. Despiertan desorientados pero retoman la conciencia al ver al imponente sol salir por el este, acompañado por una tonalidad que no habían visto antes.
Azul y salmón.
Y este raro evento, les deja claro una sola cosa.
"Eres tan especial como este amanecer. Con un significado diferente para cada quien. Con su color azul y su color salmón dan paso al horizonte, dejando a la vista el sueño de una nueva mañana, de un nuevo día. Especial. Algo que solo podemos entender los dos: que somos un regalo. Tú eres el mío, y yo soy el tuyo".
Porque siempre van a existir dudas, siempre habrán peleas, reconciliaciones; porque todas las relaciones van acompañadas de algo. Pero si algo está claro es que Andrew y Ness se aman, y así será por el resto de sus días.
No tarda en llamarlo, no le importa que apenas esté amaneciendo.
Andrew contesta al tercer tono, casi o igual de nervioso que Ness.
-¿Ness? Dime que no es imaginación mía.
-No lo es -le contesta-. Te necesito ahora, en mi habitación de hotel. Es importante. Anota la dirección.
Luego de que Andrew tomara una pluma y anotara furiosamente aquella dirección en su agenda, salió casi disparado al encuentro con la castaña, para encontrarse lo más pronto posible con SU Ness.
Vanessa arreglaba lo más que podía aquella habitación y llamó a recepción para dar aviso de su pronta visita.
Luego de notificar, se enfrascó por completo en hacer que todo se viera perfecto. Hasta ensayó lo que le diría a Andrew, SU Andrew.
Mientras, a Andrew le dan luz verde para encontrarse con su doncella, la única que lo ha cautivado de tal manera.
Espera ansioso que el ascensor llegue a su piso y se obliga a recordarle a sus pulmones la labor que ejercen en su cuerpo.
Se abre la puerta en el piso que marcó y se dirige a la habitación 502.
Allí, aguardaba el momento que esperaban ambos desde ese 12 de junio, el rumbo definitivo de su vida juntos.
Vanessa abre la puerta y hace pasar a su visita, la cual se le queda mirando con ansiedad al mismo tiempo que intenta ponerse cómodo en el sillón.
-Sabes el motivo por el que estás aquí -comienza Ness-, mi decisión está tomada.
"El destino es cruel, y pone pruebas las cuales nos tomamos el tiempo indicado para superaras, pero aún así es sabio.
"No seré Dios o un genio mágico para saber el futuro, pero te amo y siempre te amaré. Ésta, en mi opinión, ha sido la prueba de fuego, la definitiva. Eres especial. Somos especiales, y algo que es especial no hay que desperdiciarlo.
-Eso quiere decir que... -Andrew la miró con miedo y emoción al mismo tiempo, esperando ansioso esa respuesta sin rodeos.
-Que puedes proclamarme como tuya, ya que mucho antes de que te dieras cuenta, ya yo te había proclamado mío.
Andrew se levantó del sillón y alzó a Ness en los aires.
Cuando dejaron de dar vueltas por toda la habitación gritando a las seis de la mañana que eran los seres más felices y afortunados del planeta, la bajó y plantó castos besos en su cara y el final de cada uno iba acompañado de un Te amo.
Al llegar a su boca, repitió el mismo proceso, sólo que juntando sus frentes y mirándose directamente a los ojos. Le dijo:
-Mi Ness, mi Anny, mi Claudia, mi Vanessa. Mía. Te amo.
Y siendo así el comienzo de su verdadera historia, sellaron este juramento con un beso suave y sin apuros. Especial, como muy bien ellos reconocieron.
(*) Conciencia buena
(**) Conciencia mala
Canciones:
- If I Fell (acoustic) - Maroon 5
- Grenade - Bruno Mars
- Miedo - Pablo Alboran
- Sweetest Goodbye - Maroon 5
- Never Gonna Leave This Bed - Maroon 5
- Out of Goodbyes - Maroon 5 ft Lady Antebellum
- Someone Like You - Adele
- Call Your Name - Chris Daughtry
- Fotografía - Juanes ft Nelly Furtado
- Loco Extraño - Sandoval
Dedicado al Romeo de las falsas Julietas, quien comparte rol con El falso hijo del amor.
Cualquier parentesco con la vida real es mera coincidencia.

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