domingo, 9 de diciembre de 2012

Fui

Fui una mota de algodón volando al viento cuando tu respiración voló en mi cuello. Alcancé lugares insospechados en medio de un amarillo intenso y un azul profundo. Conocí lo increíble de saberte amada y perderme en unos labios rosados; encontré la dicha de sentirme pleno de felicidad y saber que la alegría no se compara ni por casualidad a lo que describimos con emoción.

Fui esa sonrisa desviada que en tus labios se dibujó musitando un adiós mientras en nuestros corazones una lágrima corría lenta, dibujando un camino de pesar, pues la distancia volvería a ser un impedimento para entregar todo lo que nos brinda el amor y los kilómetros no nos podrán quitar.

Fui esa gota cristalina de lluvia que se posó en tu ventana aquella gris tarde de invierno cuando la nostalgia aprovechó la oportunidad para colarse en tu aposento y abrazarte con los brazos del recuerdo que no entregan mas que melancolía.

Fui fuego, llama ardiente de la pasión que bajo la negrura de un mar de estrellas ardió de deseo para entregarte más que placer, amor.

Tanto fui y dejé de ser, tanto soy sin ser, y entre tanto y tanto hoy temo decir que después de hablarte otra vez, debo aceptar que no soy nada.

Propiedad de mi Falso Hijo del Amor.

3 comentarios:

  1. Si un sombrero adornase mi cabeza como capucha de verdugo habria de perderlo ante lectura tan inpresionante.
    Es lo bueno de vuestros escritos, siempre sorprenden. Mis felicitaciones.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, aunque debo agradecer a otro por cederme el don de la escritura.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar