miércoles, 27 de junio de 2012

Historias de amor

No alcanzan las palabras para expresar un sentimiento, no bastan las caricias para insinuar un beso.

Resbalando por tus cabellos acabé parado en tu cuello, y queriendo alcanzar desde allí tus labios fui a parar a tu pecho, danzando al ritmo de los latidos de tu corazón fui a tropezar con el calor de tu cuerpo y a punto de caer por tu cintura me convertí en halcón y volando crucé veloz por tus labios y a punto estaba de abalanzarme cuando un disparo tenaz de tu mirada me impactó, me descubrí entonces sorprendido por un brillo inexplicable y una paz llenó mi ser, una luz deslumbró mi ciego espíritu y la razón acabó por evaporarse, la locura invadió mi mundo y destruyó mi universo, mi mentira; empecé a vivir en ese instante.

Pero qué efímera la vida cuando se disfruta, yo que cuan ingeniero destacado construí mi obra magna toda de cristal, me encontré atrapado en una jaula de dulzura y con las llaves de mi prisión al alcance de mi mano dejé derrumbar trozo a trozo cada sueño. Los pedazos del cristal se incrustaron en mi piel, como un asesino despiadado vi morir a Corazón sin hacer nada.

Anhelos, sueños, tan fugaz fue el instante en que tu mirada pixelada se clavó en mis ojos desenfocados, tan importante lo que quise expresarte en la mía con una sonrisa torcida sonrojaba mis mejillas, que corto. Que imprecisas han sido las historias de amor, el Quijote y su Dulcinea, dando todo por amor para no tener nada, pues un loco ser ha decidido arar en el mar, salté al vacío y quise volar, que tonto fui, te dañe a ti, y me dañe a mí.

Cada gota, tú misma

Como se te quiebra la voz al decirle a tu más íntimo confesor lo que te pasa en verdad.
O como se te cristalizan los ojos y quieren darle paso a las lágrimas.
Estás rodeada de gente, no puedes bajar la guardia de esa manera.
Callas, pretendes aparentar que nada pasa mientras te quiebras poco a poco.
Secas la lágrima que bajó con disimulo por tu mejilla, observas a tu alrededor a ver si no se percataron de tu escena de debilidad. Bien, todo despejado.
Sigues en lo tuyo, aparentar ser alguien que no puedes ser pero te toca serlo por defensa propia.
Te has jurado no ser dominada por tus sentimientos y pensar siempre con la cabeza y no seguir al corazón.
El caminar bajo la lluvia es el único remedio para ser tú misma, poder llorar a mares, disfrazando tus lágrimas con cada gota que golpea tu rostro, cada gota agregando un motivo más para seguir desahogándote.

martes, 5 de junio de 2012

Perdida

Con la mirara perdida vislumbré una estrella a lo lejos, con la mirada perdida me inventé un día junto a ti. Con la lógica perdida olvidé al mundo entero y me concentré en ti. Con el raciocinio a un lado olvidé las críticas de los demás, con las opiniones al lado sólo me importó encontrar paz.
Y sólo esa paz la encontré al descubrir tus ojos al horizonte en pleno atardecer mientras imaginaba todo un mundo de placer.
Vamos de la mano, ven conmigo, no me sueltes.
Mírame fijamente, dí que me amas con locura y has que lo crea.
Piérdete en mis ojos mientras yo me pierdo en los tuyos.
Besame locamente, besame con placer.
Besame mejor que ayer.
Besame tal cual Romeo besa a su Julieta.
Corre, corre como nunca lo has hecho, corre conmigo dejando todo atrás.
Y vive, vive conmigo este eterno atardecer, y junto a mí dar a conocer este amor eterno que me llena por dentro.

La gran mentira.


Gracias, mi amor, por esa carta que escribiste. Tan sincero has sido que me han salido lágrimas, y no creas que es de tristeza, para nada, fue todo tan bello. La manera en cómo me insultaste, lo mucho que te encantó usarme y las ganas de querer sentirte hombre por abusar de lo que sentía por ti. ¿Que si me duele? Para nada, no ves cómo se me cae a pedazos el corazón para poder compartir mi alegría, mi dicha. ¿Y el llanto? Es sólo un camuflaje porque, como dije, estoy feliz.
Sí, feliz de tus engaños, de tu abuso, de tus apuestas, de tu aprovechamiento, de infinidades de cosas.
Tanto así que te odio, no te quiero ver más en la vida, mi corazón le pertenece a otro y para mí sólo has sido alguien pasajero. Ya ni recuerdo tu nombre, ya ni recuerdo tus abrazos, tus besos, tus versos; todo de ti desconozco.
¿Qué fuiste? ¿Qué significaste? Solo fuiste una de la muchas noches que he vivido, una de las muchas veces que reí, una de las tantísimas veces que me enamoré. Simplemente haz sido nada.
Ese nada, que es la peor mentira que he podido inventar en años.  La peor manera de querer olvidarte.