jueves, 11 de octubre de 2012

El falso hijo del amor

El falso hijo del amor, ese que pregona ser un gran amante, el hombre que siempre buscaste, el de la mirada encantadora y labios sabor a miel, puede todo hacértelo creer, un disfraz, una mentira, lo que hasta ahora jamás tuviste y quisiste, pero no por eso dejará de ser un error, pues la falacia de la perfección que a gritos silenciosos viste de humildad egolatra fue verdad, y ahora su negro corazón te habla. Un sentimiento herido te insinúa que debes huir, unos ojos tristes de sonrisas vacías anuncian una tempestad que no quieres evitar... se ha hecho tarde, eres presa de un embrujo, resultado de la cacería de un ser sin alma.

Hay amor, ¿por qué negarlo? Hay amor, pero no lo hallarás, pues el amor que por ti ha de profesar, solo puede resultar en dolor, triste, penoso y lamentable dolor, para el que recibirás una excusa, una manera de decir poco importar, una mentira más. Pero no te confundas, no es el problema descubrir la mentira, es obvia, por supuesto que importas, pero no ahí, donde estas no eres nada, solo un sueño bonito pero irreal.

Un mundo contigo es respirar en el espacio, gritar bajo el agua, crecer en un agujero negro, beber arena; un mundo contigo es, y seamos sinceros, algo sin sentido, pero aquí viene la libertad, una hermosa noche de despedida llena de miradas pixeladas y besos cyberneticos acompañada de abrazos cyberneticos que nos calientan los transistores y nos confunden los circuitos conectando algo más que sólo una red; pero el plan sigue allí, y con tu adiós, y con el mío, una lágrima causa un corto, pero no puedes verla, the show must go on, y un te amo cierra el telón. 

No lo sabes, pero es verdad, un silencio que grita con fuerza se confunde con humo de cigarrillo, y tu rostro se dibuja en el espacio, trato de alcanzarte, de no perderte, ¿pero por qué habría de lamentarse quien se auto flagela? Típico de un cínico llorar por el dulce que acaba de regalar, y tan suave y delicada como apareciste te desvaneces, en una lluvia diáfana que acompaña el triste rostro de mi Luna compañera, la misma que tantas noches me dijo que no era razón la distancia, que tanta discusión no alcanza, y esa lágrima que jamás viste tiene compañía, pues la trampa esta preparada y mi mano no sirve de consuelo, necesito de tus besos inalcanzables, y vuelvo a ser yo, el Romeo de las falsas Julietas, buscando en otra piel lo que se que está en la tuya, persiguiendo en sus besos lo que encontré en tus labios, pidiendo a sus gemidos de placer lo que escondí en tu corazón. Y con el accionar de mi arma acabe con el sufrimiento, yo seguiré en mi camino, queriendo unirme al tuyo, mas tú vas en el tuyo, volando muy lejos de mi dirección, una Julieta envenenada con corazón de piedra y núcleo de ensueño, con la daga de este triste personaje clavada en él. Con este extra de tu historia, con el hijo bastardo del odio y la traición que en un carnaval de sangre se disfraza. De tu protagonista simulando ser el Hijo del amor.




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