viernes, 29 de marzo de 2013

Donde hubo amor

Imponentes edificios son los que adornan la gran ciudad, joyas automovilísticas desfilan por las calles y avenidas de tan renombrado lugar, mientras, un desgraciado solitario vaga por donde otros festejan. Un paso a la vez, la mirada distante, el corazón vacío, lágrimas en el rostro; que tan corrompido ha de ser un lugar para que nadie se percate de su sufrimiento, nadie se preocupa ya por lo que a otros acontece.

Recuerdo la oscuridad, el pavimento, aun caliente por el abrasador calor de la tarde, la desesperación corriendo por mis venas, la tristeza en mis ojos y desolación en donde alguna vez hubo amor. Retaliaciones, contraataque de un alma perdida que no consigue encontrar compañía en el lugar más repleto. Dolor.

De qué sirve un te amo que retumbe en el vacío del silencio si la venganza arde en manos de la oportunidad y apuñala un espíritu disfrazado de confianza, bordado en temor y adornado con hilos de soledad.

Ciudad, inmensa y ostentosa, con edificios de hierro y concreto, evidencias de una riqueza que no existe, no hay amor, no hay placer, no hay gozo o paz. La tranquilidad se ha convertido en el sueño más imposible de lograr, no hay.

No hay lo indispensable que todos necesitan para vivir, oxígeno, el aire es una ilusión, sólo se respira tristeza, engaño, una sociedad corrompida y cruel. No hay nada.

Presión, prisión, ganas de ser lo que hoy acaba, ganas de acabar lo que ya no comenzó, ganas de convertirme en lo que nunca seré. Presión.

Mi mayor desdicha y mi peor atracción, mi más grande anhelo pieza de mi destrucción, el final, una encrucijada de sentimientos que hoy perforan mi cerebro empujándolo a un abismo de pensamientos en el cual ya no existe nada más, sólo tu rostro, una lágrima y un deseo. Prisión.

¿Qué hacer? ¿Qué hice? ¿Qué hago? ¿Qué haces? Ninguna tiene respuesta. Es incomprensible para mí el significado de sonrisas regaladas sin ganas, pero mi pequeño entender sólo sabe que así te sentirás mejor. Aunque ya de nada sirva.

Un puñal de desprecio, me clavan tus ojos en la piel, siento desgarrarse cada fibra, cada célula, cada trozo de mí. Siento perderlo todo y sigo aquí.

Un paso más y veo otra luz, deslumbrante avance a un mundo mejor, sin entender que a cada logro de una nueva era sólo conseguimos hundirnos más en nuestra perdición.

Frases extrañas, nota suicida de un corazón perdido que busca una salida. Disculpa por ese abrazo que no te di, los besos que te robé, el tiempo que te quité, el corazón que te rompí y el amor que no alcancé. Confianza.

Sobran las metáforas y comparaciones pues mi tiempo termina, sólo espero que leas esto y comprendas, mi vida, que en cada una de todas las situaciones sólo pedí un poco de tu amor y tus respiros; cuando quisiste dármelos, no estuve allí. Lo siento.



Anónimo

No hay comentarios:

Publicar un comentario