miércoles, 4 de enero de 2012

Divina noche

Divina noche, divina Luna. Tú que eres testigo de este amor que le profeso a este ser tan especial, acompáñalo esta noche que no puedo estar entre sus brazos ni probar sus dulces labios. Tú, Luna calosa, que tú sì lo puedes ver, susúrrale al oído que es el dueño de mis pensamientos, de mis secretos y de todas las palabras que salen de mi boca. Oh, Luna, además, hazme el favor de llevarle mi corazón y ponerlo bajo su almohada para que sepa que una parte de mí está con él.

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