jueves, 15 de diciembre de 2011

El último adiós

Prometimos no llorar, dijiste un día. Creí que iba a ser imposible que algo así terminara, pero me equivoqué. Hoy lágrimas de tristeza surcan por mi rostro, aún cuando dijiste que esas serían tu tragedia. Querías dejar todo así para no provocarme un dolor futuro, pero todo duele por más pequeño que sea. ¿Dónde quedó mi Romeo? ¿Qué hice mal, Romeo? ¿Dónde quedaron las promesas de amor eterno? Hoy trato de darte tu último adiós, mi querido. Hoy las lágrimas acompañan tu sepulcro, Romeo. Y no dejo de lamentarme, Romeo, ya que no sé qué hice mal. Perdóname, amor mío, si un día te hice mal. Hoy solo me acompañan las promesas vacías, hoy que ya no estás. ¿Dónde quedó el vestido blanco con el que iría al altar contigo? ¿Dónde quedaron mis esperanzas de ser tu esposa? Hoy Julieta ya no es Julieta. Hoy la Bella no tiene a su Bestia. Hoy me he quedado sin mi amante nocturno.
Te digo adiós, Romeo. Espero verte algún día, sin esperanzas a que pase algo. Hoy mi corazón viste de luto, al perder a mi primer amor, al cuál no supe tratar de la manera correcta.
La lluvia es mi único acompañante, donde apenas y puedo disfrazar mi lágrimas, ya tuve mi dosis de herida y dolor. Está todo bien, solo un corazón rompiéndose esta noche.
Los corazones rotos no pueden llamar a la policía, sí, es un crimen perfecto.
Hoy te digo adiós mi amado infierno en el paraíso.
Hoy se acabó toda esta mierda que se llama amor para mí.
Hoy se pulverizó lo último de mi ya destrozado corazón y fue arrojado al desierto para nunca ser encontrado.

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