miércoles, 14 de diciembre de 2011

Gracias a las sábanas

La noche fue increíble, la madrugada mucho mejor. ¿Quién dice que a pesar de la edad no se puede divertir? He pasado la mejor noche de mi vida y por algo que fue inesperado...
En el club: Volaron montones de copas.
En la habitación: Cada prenda que impedía hacer lo que queríamos.
Siento el calor del sol en mi espalda desnuda, más una deliciosa y dulce caricia recorriéndola de arriba a abajo...
Siento un cuerpo adicional en mi habitación, recuerdo que el departamento lo volvimos un desastre.
Su respiración cambia al notar mi repentino despertar, se acerca a mi oreja y me susurra: "Buenos días, princesa" y claro que son buenos y más con esa sensual voz.
Giro mi cuerpo y quedamos cara a cara, estamos cubiertos por una fina capa de sábanas. Acaricio su rostro y le digo con mi voz pastosa: "Buenos días, amor", parece un ángel, delineo sus labios con mi pulgar derecho, parece una ilusión.
Y como si me leyera el pensamiento me dice que es una realidad con un beso que roba el aliento. Gracias a Dios y tenemos encima una capa de sábanas, sino, ¿pasaría lo mismo de anoche?.

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