miércoles, 7 de diciembre de 2011

Sin nombres, sin rastros, sin rasgos.

Estaba en clase de química, lo recuerdo, no presté atención. Fijé mi vista a la ventana semiabierta que tenía al lado, observando el paisaje de las montañas y las colinas. El cielo de diferentes matices, nubes de formas indescriptibles. Make you feel my love, sonaba una canción de Adele, la voz de mi profesor se perdía en la distancia. Seguía mirando. Lovesong, mi reproductor de música hace que me pierda mucho más rápido. Las voces a mi alrededor no tenían sentido, quería perderme en el exterior. Dos segundos miro al profesor dar la clase, cinco minutos concentrada en la música, la sensación del aire frío rozando mi piel, imaginandome caminando hacia tí me importa poco lo que puedan pensar de mi en este momento de ignorar a la realidad e incluirte en mi fantasía de momento. 
Quiero volar, que vueles conmigo, volemos juntos; sin preocupaciones idiotas, sin pensar en cosas sin sentido. Set fire to the rain, ¿por qué Adele es tan relajante?, me pierdo, no coordino mis ideas con la de los demás... ¿Por qué un día tan especial y estás tan lejos? Siempre estás lejos, divago en mi mente, creo planes imposibles en la realidad, posibles en mis fantasías.
Lápiz, Papel, no me abandonen, ayúdenme a recordar mediante éstas tontas letras el rostro que me inspira, la voz que me hechiza, la mirada que me hipnotiza, la piel que no sentiré y los labios que aún no probaré.
Manos, resistan, no desesperen, la espera será recompensada con más tiempo con el ser que anhelamos mirar, sentir y probar. Ya está cerca, eso es seguro, a la vuelta de 740 kilómetros, más cerca de lo que podremos imaginar.

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