miércoles, 14 de diciembre de 2011

Aún no te olvido

Despierto, con la esperanza que todo lo que pasó haya sido un mal sueño. Pero no, las cosas no pueden ser tan buenas. Miro la ventana y me ciega la luz del sol, vivo inmersa en esta oscuridad que es dormir con la ausencia de mi amante efímero. Mi amor por ti se consume con cada cigarrillo, desapareces con cada calada pero termino viendo que no es suficiente para olvidarte en un día. Ni una botella de vodka tampoco puede hacerme olvidar lo vivido, ya que cuántas veces no me emborraché de felicidad por estar junto a ti. Ni porque me vuelva alcohólica o adicta al cigarro soy capaz de olvidarte, las heridas queman con cada respiro, es difícil cuando haz dado todo y te quedaste sin nada. Di en bandeja de plata mi corazón, lo conservó al principio pero de nada sirvió si a la final terminó incendiándolo y pisoteándolo como a un trapo viejo y sucio. ¿Para qué llorar? Dos malditas lágrimas surcaron mi rostro de las cuales me arrepiento desde el fondo de mi alma. ¿Por qué? No lo sé, digamos que el orgullo sólo funciona en esa parte. Como cualquier cliché de la vida, todo me recuerda a ti, ¿qué ganas me quedan de escuchar Crawling - Linkin Park? Me baño y sigues tatuado en mi piel. Fumo y sigues en mis pensamientos. Bebo y las imágenes que obtengo son de ti. Y sueño... sueño y apareces como si nada frente a mí, tan limpio como te recuerdo y lloro... lloro en sueños y lo más irónico es que eres tú el que me calma y me dice que no llore, que siempre estarás para mí... Y despierto, sólo para que transcurra la misma rutina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario