Lágrimas rebeldes han marcado mi rostro por años, pero me di cuenta que por personas como él no merecía sufrir. Y mírame aquí, viviendo minuto a minuto mi vida sin esa distracción que estuvo obstruyéndome el paso por años. Gracias a eso crecí, sé lo que es mejor para mí y puedo cumplir mis sueños y metas sin piedras en mi camino. ¿Para qué tengo amigos? ¿Para qué tengo a mi familia? Si con ellos soy feliz y esas lágrimas delatadoras, que no podía ocultar, desaparecieron y espero no verlas más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario