Todos sufrimos. Es una verdad cierta; pero no de la misma manera.
Podremos decir que estamos perdidos, que no hay ni un rayito de luz que nos dé un aliento. Pero aunque sea una partícula está allí, esperando a crecer con cada alegría.
Es verdad, no es fácil sobrellevar un dolor, una pérdida, una decepción; pero no es imposible.
Te podrá tomar días, meses, hasta años superarlo, pero en algún momento tiene que pasar.
Muchos dicen que nos estamos ahogando en un vasito de agua, que no conocemos el dolor ajeno y no sabemos si alguien está peor que tú mismo.
Lo último es cierto, pero lo primero no del todo, porque lo segundo lo responde: 'tú no conoces el dolor ajeno'.
Nadie puede pretender que lo que uno sufre es nada comparado al sufrimiento de alguien más, porque nadie es NADIE para dársela de sabelotodo y creer que la tiene ganada, que tiene experiencia en el tema, y perdónenme pero no son NADIE para creer tener la razón cuando en realidad no la tienen, y más en estos casos y sobretodo los ajenos.
Yo no me creo la gran cosa, porque nadie en el mundo es perfecto y lo sabe todo, quien merece ese puesto es Dios y es esos momentos de angustia, de dolor, de sufrimiento, traición, decepción, entre otros; allí es que tenemos que aferrarnos a Él como la única luz que nunca se va a apagar.
En conclusión: Todos somos NADIE, pero eso no nos hace perfectos.
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