Hace mucho dejé de escribir aquí y allí es donde me doy cuenta que hasta esa parte de mí la había perdido. Ya sabrán o entenderán el por qué.
¿Ustedes se acuerdan de la coraza de la que tanto me jactaba?
Pues esa coraza ha evolucionado con el tiempo. Si bien he dicho hace un tiempo que bajaron mis muros y me sentía liberada, no era más que un engaño puesto que había cambiado una prisión de mí misma a convertirme en prisionera de alguien más.
El amor debe liberar, no aprisionar. Por eso en esta oportunidad puedo notar el verdadero olor a la libertad y ser dueña de mi propio destino. Siempre lo he sido, sólo que quise darle esa potestad a otro y es donde todo cayó.
Cuando una relación se vuelve monótona y fría sabemos que pierde su magia, mas son las decepciones las que terminan matándolo como el peor de los pesticidas.
Recuerdo muchas veces cuestionarme el por qué seguía metida allí si nada me ataba a su tortura. Y es que el peor de los motivos para quedarse es la costumbre.
¿No se han dado cuenta que hasta el aire huele distinto? Porque es la desintoxicación de aquello que no te estaba haciendo bien.
Tuve que aprender a suturar cada herida no tanto por estética sino por mí, para que el golpe siguiente no tuviera el mismo impacto emocional tanto para mí, que me destruyera, como para él que lo hacía crecer y tomar poder. Ensayo y error, también le dicen.
No fue fácil. A un año de estar libre de estupefacientes, toxicidad y basura mental puedo decir que soy otra. Por mí, porque lo valgo, porque sé que siempre fui más y soy mejor que él. El ego que tanto criticaba se ha convertido en mi mejor aliado puesto que es mejor que el cemento para unir cada estructura nueva de este castillo.
Aprendí a ser feliz sin él y sin otra cosa que no fuera el respirar la fría brisa de la mañana, oler y degustar un café porque quiero prepararlo, caminar hacia donde se me pegue la gana porque sé cuál es el mejor camino que debo escoger, sentir el sol quemar cada parte de mi piel porque es certeza de que sigo viva y no te dejé entrar más en mí, disfrutar de la risa en los autobuses, de mis tropiezos con el aire porque yo soy así de torpe y lo más importante es que he sabido apreciar la magia y la belleza de un atardecer sin que me lleves a verlo.
Comprendí que puedo ser feliz sin necesidad de tener un hombre a mi lado y si lo tengo es porque me hará brillar más de lo que lo hago ahora. A su lado, no por encima ni por debajo de él.
De ti aprendí suficiente, no me mataste y sí me hiciste más fuerte.*
* Canción: Greeicy - Más fuerte

No hay comentarios:
Publicar un comentario