viernes, 17 de enero de 2014

La cita

Sólo estaba en el café y de repente él llegó como ángel caído del cielo.
Como príncipe azul salido de un cuento de hadas.
Vino directamente hacia mí y su tarjeta de presentación fue un beso quemando mi mejilla.
Su historia venía reflejada en sus hermosos ojos avellana.
Una sutil inocencia representada en las pecas dispersas en sus pómulos y nariz.
Su sonrisa fue el anzuelo perfecto para caer en su enredo.
Y ese: "Hola, ¿cómo estás?", en ese tono de voz fue una invitación de primera clase al cielo.
Su aliento fue más embriagador y lleno de una futura adicción que el vino más añejo que pueda existir.
Su porte envidiado por el mismísimo Arcángel Gabriel...
Y simplemente le respondí: Esperándote.
Sonó tan tierno que me era difícil reconocerme.
Las puertas de su alma fueron abiertas en el momento en que dije esa simple palabra.
El volcán hizo erupción al ver sus ojos brillar, y una sonrisa curva supo cautivar e iluminar más aún su rostro.
Y fue allí que caímos en esta situación.
Él del Centro y yo del Sur.
Y cada mes.
A las 10:36 am.
En ese mismo café repetimos una y otra vez el momento en que un "Hola, ¿cómo estás?"; cambió por completo nuestra manera de vivir y sentir girar el mundo.

2 comentarios:

  1. Te juro que me senti viviendo el momento al leer estas letras. Sois magica querida amiga Anny. No dejeis nunca de deleitarnos con tus palabras.

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    1. Muchas gracias mi estimado amigo, unas letras recompensan otras ;)

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