Hoy ya no soy la falsa hija del amor y el odio.
Hoy he vuelto a ser Julieta junto a un nuevo Romeo.
Uno que siente, uno que no es volátil.
He dejado mi armadura atrás y lo he dejado entrar en mi templo.
He pasado la noche más mágica de toda mi vida.
Me ha sabido besar.
Me ha sabido tocar.
Ha sabido moldearme, como otros no hicieron.
Me ha hecho el amor como nunca había esperado.
Caricias que parecen suspiros.
Su respiración en mi cuello y torso.
Sus besos como plumas.
Sus besos adictivos.
Un vaivén de caderas para nada normal, un vaivén que enloquece.
Piel de seda.
Voz angelical.
Él encuentra ese punto en todo mi cuerpo, ése capaz de triplicar mis sensaciones. Llevarlas a mil, subirlas y bajarlas en un milisegundo.
Todas esas imágenes pasan por mi cabeza.
El alcohol, los cigarros, el baile, la guitarra, la charla; y ese sensual beso robado que con gusto seguí.
La lluvia de fondo acompañando a nuestros gemidos.
Varios orgasmos espectaculares.
Y escuchar los latidos de su corazón mientras dormía en su pecho, fue lo que faltaba para cerrar con broche de oro la noche con mi caballero.
Canción recomendada: Te he echado de menos - Pablo Alborán

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